| Casa Hacienda de Chocas. |
No cambiaría nada de lo que pasó en aquel mes de Misiones. La casa Hacienda que se convirtió en nuestro hogar, una verdadera joya de la época colonial y que si en aquella época estaba descuidada, hoy lo está más. Las noches que los niños nos esperaban en la puerta de la casa para cantar con nosotros, hacer los juegos que la escasa luz permitían, escuchar las historias que el más jóven de los seminaristas contaba con tanto realismo y sentimiento. Los partidos de fútbol que jugábamos una vez a la semana, o la escalada al cerro cercano. Los juegos comunitarios con los seminaristas. Pero nada se compara con las sonrisas de los niños, aquellos que nos miraban con tanto cariño, como también con tanto respeto. Parecía que cada uno competía por ganar más nuestra atención, y nosotros sabíamos que no podíamos hacer ninguna preferencia por nadie. El recibir a estos niños que venían corriendo sucios de pies a cabeza, por haber estado ayudando a sus padres en su chacra... no había forma de negarse, y menos de evitar terminar en el suelo con todos encima.
| Iglesia San Pedro de Carabayllo. |
La amabilidad de las personas era un común denominador en ambas experiencias. Siempre llegaban a dejarnos algún regalo de sus cultivos, ya sean tomates, lechugas, paltas, huevos... No hay duda que tiene más valor lo que te puede dar la gente que menos tiene.
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| Santo Toribio de Mogrovejo. |
La felicidad en esta vida es la suma de buenos momentos. Y viajando en aquella máquina del tiempo que es la memoria, me doy cuenta que aquellos buenos momentos son lo que realmente te llenan de dicha el corazón, aquellos que te muestran que nuestro paso por aquí realmente vale la pena. No todo fue felicidad, también existieron momentos difíciles, pero se vuelven nada al lado de tanta buena experiencia.
Recordar es volver a vivir. Por eso aprovechemos nuestra propia máquina del tiempo, aquella que llevamos sobre nuestros hombros y está personalizada con nuestras historias, nuestros momentos, nuestras experiencias, nuestras alegrías, nuestras tristezas... y demos de vez en cuando un viaje por aquellas tierras, algunas más lejanas que otras. A veces esperamos alegrías presentes, cuando debemos buscarlas en el pasado, para poder mirar el futuro con optimismo y esperanza.

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